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Qué ver en Quebec, Canadá: Las atracciones imperdibles

por Luz Prada | 10 de diciembre de 2020
Hotel Fairmont Le Château Frontenac, Quebec

La ciudad de Quebec, Canadá, está ubicada en la provincia del mismo nombre. No es tan conocida como otros destinos canadienses, pero merece mucho la pena visitarla.

Es un lugar perfecto para disfrutar de sus calles empedradas, de sus edificios altos con la elegancia de la Edad Media y del carácter de su población local. Famosa por su arquitectura, por su gastronomía y por ser uno de los lugares donde más se respira la cultura gala, ¡es un trocito de Francia en el continente americano!

Y para no perderse nada, te revelamos los lugares imprescindibles que ver en Quebec y sus alrededores, que se quedarán en la lista imborrable de recuerdos de tu viaje.

Ciudad de Quebec

La Ciudad de Quebec será punto de partida para visitar la provincia de Quebec, Canadá. Fue declarada Joya del Patrimonio Mundial por la UNESCO gracias a sus fortificaciones. Es una ciudad segura y pequeña que puede recorrerse a pie. Su centro de callejuelas empedradas sostiene más de 400 años de historia y está repleto de rincones que despertarán tu interés como la Basílica Catedral Notre-Dame de Quebec, la capilla de los Jesuitas o la iglesia presbiteriana St. Andrew.

No puedes perderte el histórico barrio de Petit-Champlain, donde se encuentra la Maison Louis-Jolliet que data del año 1683 y que fue residencia de personalidades famosas, entre ellas del descubridor del Misisipi.

Otro punto de interés en Quebec es la Place Royale, donde haremos un viaje en el tiempo hasta los orígenes de Nueva Francia. Y es que fue aquí donde, en 1608, Samuel de Champlain fundó su primera vivienda conocida como la “L’abitation”. Aquí podrás descubrir también la Notre-Dame des Victoires, la iglesia de piedra más antigua de América del Norte del año 1688.

No te olvides de dar un paseo por la Terraza Dufferin, donde te encontrarás con el Chateau Frontenac, un hotel que tiene el récord de ser el más fotografiado del mundo.

Si te apetece disfrutar de deportes acuáticos, prueba hacer un recorrido en kayak por el río St. Lawrence o descubre su cascada de 80 metros de altura, que podrás contemplar desde arriba gracias a un puente que la atraviesa.

Saliendo de esta preciosa ciudad, seguimos con todo lo que hay que ver en Quebec.

Parque Nacional Mont-Tremblant

Si lo que quieres es ambiente de montaña, no puedes perderte Mont-Tremblant. Ubicado en las famosas y pintorescas montañas Laurentides, esta pequeña ciudad es famosa por su estación de esquí siendo conocida como una de las mejores de América del Norte.

Pero Mont-Tremblant es mucho más. Su oferta de actividades deportivas es infinita, desde kayak hasta senderismo. También podrás alquilar un barco y disfrutar de un paseo por el lago o subirte a uno de sus funiculares para llevarte el recuerdo de unas vistas inolvidables.

Las montañas Laurentides en Quebec

El Parque de Chute-Montmorenc

A tan solo 13 kilómetros del centro, el Parque de Chute-Montmorenc es una opción recomendable para amantes de la naturaleza. La gran maravilla de este parque es su cascada, que tiene el récord de ser la más alta de la región. Sus 83 metros de altura superan en 30 metros a las famosas cataratas del Niágara.

Todo el parque está enfocado para que puedas acercarte al agua y disfrutar de este sitio sin tener riesgo alguno, lo único a tener en cuenta es que casi con toda seguridad vas a mojarte. Disfruta de su funicular y de su puente colgante, que te darán una visión del salto de agua desde arriba.

Las coloridas casas de las Islas Magdalena

Escarpados acantilados, playas de arena blanca y una fauna más bien marina decoran este archipiélago de doce islas. De las doce, solo siete están habitadas.

Es un destino playero, donde descansar y desconectar. Son famosas por sus casas coloridas. Salpican todo el paisaje y lo llenan de color y originalidad y algunas de ellas están disponibles para ser alquiladas. Como casi toda la provincia de Quebec, ofrecen un amplio catálogo de ocio, centrado en actividades deportivas para toda la familia.

Un viaje por carretera a Montreal

Para llegar a Montreal existe un camino conocido como The King’s Road que data de 1731 y que une ambas ciudades. En sus 171 millas encontrarás historia y belleza repartidas por igual. Sus paradas más famosas son Sainte-Anne-de-la-Pérade church, the Quebec Folk Culture Museum, the Old Prison of Trois-Rivières y Lake Saint-Pierre.

Una vez que llegues a Montreal no te olvides de disfrutar de su casco antiguo y de pasear por el río San Lorenzo.

La ciudad de Montreal

North Shore Manicouagan

Esta zona es conocida por su famoso lago circular originado por el impacto de un meteorito de cinco kilómetros de diámetro hace miles de millones de años. La velocidad y el tamaño del meteorito, y la casualidad que lo hizo caer dentro de un lago, crearon este paisaje tan peculiar conocido como el “Ojo de Quebec”.

Los cuatro accesos de Monts Groulx, desde los kilómetros 335, 349, 352 y 365 en la ruta 389 a partir de Baie-Comeau tienen rutas de senderismo, refugios en medio de la montaña y actividades para amantes de la vida al aire libre. Son famosos por sus museos al aire libre de madera tallada. El área tiene refugios y áreas de descanso con instalaciones básicas y en algunas zonas se pueden alquilar cabañas de madera donde pasar la noche.

Cabañas de azúcar

Las Cabañas de Azúcar en Quebec son famosas granjas conocidas por su tradicional producción de jarabe de arce -o miel de maple- desde hace mucho tiempo. Dicen que como en Quebec no se fabrica en ningún otro lugar de Canadá, y debe ser cierto porque la fama le precede. Aprovecha para llevarte este manjar a casa o participar de alguno de sus talleres. También es todo un paraíso para los pequeños que podrán participar en las actividades especialmente preparadas para ellos.

Territorio Inuit Nunavik

¿Te imaginas un sitio donde no se ponga el sol? Si visitas Nunavik en esta época del año no tendrás que imaginarlo, vas a vivirlo.

Estamos hablando del territorio más extenso y menos poblado de Canadá. Su actividad se centra en dos islas: Baffin y Ellesmere. En cualquiera de ellas podrás contratar un crucero de verano para escuchar al hielo derretirse al lado del casco del barco.

Su población son los Inuit, un pueblo indígena originario de la zona. Islas árticas, montañas escarpadas, glaciares y animales como el unicornio marino. Un sitio fascinante y peligroso a la hora de hacer excursiones, no te olvides de contratar a un guía planificado o preparar bien el viaje.

Rocas apiladas en la playa

Esquiar en Mont-Sainte-Anne

Otro sitio donde la naturaleza parece haber sido diseñada para encantar. Un paisaje natural único que mezcla montañas, nieve, bosques frondosos, deportes de altura, historia, paseos y diversión.

Y si bien es famoso por sus posibilidades para esquiar, esquiar en Mont-Sainte-Anne es para todos los amantes del esquí un destino en la lista de favoritos. Tiene otras alternativas como viajes en kayak, practicar parapente o sumergirte en la Basílica de Sainte-Anne-de Beaupre. Otro destino imprescindible.

El Parque Nacional Fjord-du-Saguenay

Para visitar un fiordo no tienes que ir a los países nórdicos. Si pasas por Canadá y eres amante de los paisajes árticos, no dejes de visitar este parque que contiene uno de los fiordos más grandes del mundo: el Fiordo de Saguenay. Desde Saint Fulgence a Tadoussac, mide aproximadamente unos 100 kilómetros que se encuentran dentro de este parque natural.

Un fiordo es un antiguo valle glaciar invadido por el mar. El que tiene escondido el Parque Nacional de Fjord-du-Saguenay posee el récord de tener el flujo de agua fresca más fuerte del mundo con mareas de hasta seis metros de altitud. Su fauna marina es famosa en todo el mundo, como el tiburón de Groenlandia.

Las características de sus aguas son comparables a las del Océano Ártico. Dentro del parque podrás encontrar actividades de montaña, refugios, visitas y pequeños pueblos que siguen conservando sus tradiciones locales.